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Huecos

Eyes I dare not meet in dreams

T.S. Eliot

Que no son nuestros los sueños,

que ese es un reino de otros

donde nos manejamos con torpeza.

Veo allí los ojos, aquellos ojos de promesas

que se entornan y se tornan huecos.

Vacíos, rellenos de cristales rotos,

trampas que hieren los corazones.

No quiero encontrarlos ni soñarlos,

pero no son nuestros los sueños.

Los miras y prometen un sol,

los sueñas y acabas desolado.

Son el espejismo del oasis,

la falsa esperanza de saciar la sed.

Son ojos que se venden sin ver,

ojos vendados que quieren que los valoren

y luego no valen nada, no dicen nada.

Están huecos, vanos, muertos.

Así acaban los sueños,

no con un estruendo, sino con un suspiro.

 
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Publicado por en 6 julio 2017 en Uncategorized

 

La despedida

Llovía sobre el ataud de Ariadna. El agua caía con la fuerza que solo proporciona la costumbre. Ante aquel frío e inopinado diluvio las personas que asisitieron al entierro se disolvieron como tristes azucarillos. Tan solo el marido de Ariadna estuvo un poco más y luego se marchó apoyado en el hombro de su hijo como un soldado derrotado.

Cuando el féretro quedó solitario bajo la torrencial lluvia apareció el enterrador con su siniestro chubasquero negro y su inseparable pala de acero, que refulgía cuando algún rayo esporádico se reflejaba en su bruñida superficie. Con aquel atuendo cualquiera que lo hubiera visto podía confudirlo con la negra Parca, pero con aquellas condiciones climatológicas tan desagradables no había nadie para observar aquella sombra sobre la tumba.

Tenía que haber usado la pala, haber cogido una porción generosa de tierra empapada y haberla echado en el hoyo donde descansaban los restos aún insepultos de Ariadna. Pero no fue eso lo que pasó.

En vez de eso, puso la pala en vertical, a modo de bastón, se apoyó en ella y se quedó mirando los traviesos riachuelos que se escurrían por el barro.

-El cielo llora por ti, Ariadna. – susurró – Aquí yace el amor de mi vida – dijo, mientras se apartaba el gorro de de la cabeza -Tú lo sabías, pero nunca quisiste estar conmigo, nunca me amaste ¿Cómo puede alguien ser el amor de tu vida si ni siquiera está contigo? -Calló un momento y prosiguió como si necesitara todas sus fuerzas para hablar -Puede serlo porque sabes que tu corazón le pertenece a esa persona, porque nunca cabrá otro amor tan grande en tu pecho y porque nunca podrás querer tanto a nadie más. Pero tú… Tú tenías otro amor de tu vida distinto y contra eso no se puede luchar. No se puede obligar a nadie a amar. Lo único que se puede hacer es dejar al amor de tu vida ser feliz.

-¿Fuiste feliz, Ariadna? – volvió a susurrar mirando el ataud- Espero que sí. Ahora ya estás en mis dominios. La muerte a roto el contrato que tenías con tu marido.

Y diciendo esto empuñó la pala y empezó a echar tierra en la sepultura mientras las cálidas lágrimas se confundían con las inmisericordes gotas de lluvia.

 
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Publicado por en 12 junio 2017 en Uncategorized

 

Las caricias

Languidecía mientras me acariciabas en aquella playa que guardaba un ocaso para nosotros. El mundo eran tan solo tus manos y tu respiración que me transportaban a una felicidad que desconocía, una paz que deseaba. Eras como un viento benévolo que me recorría y, a veces, según dónde y con qué intensidad me acariciaras, hacías que mi piel se erizase. Me acariciabas la espalda, te deslizabas por los brazos y me encantaba que me tocases el pelo. Tenía los ojos cerrado para sentir mejor tu suavidad de melocotón y tu calor tibio. No me hubiera importado que aquella tarde fuese toda una vida o que la vida acabase en aquella tarde. El aire salino que nos acompañaba; el sol, nuestro único testigo, que ya se ocultaba; el murmullo del océano que nos arrullaba. Todo fue perfecto, como una gran caricia que nos daba la vida.

Entonces, en un murmullo, me acariciaste el oido con unas palabras que no creí que volvería a oir jamás. Fue la mejor caricia de todas. Y una lágrima se me escapó de la misma felicidad que sentí.

 
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Publicado por en 29 mayo 2017 en Uncategorized

 

Los Puertos Grises

Ves partir los barcos.

Hacia los Puertos Grises van.

De esos puertos nadie vuelve

ni los que pueden volar.

Los ves hacerse pequeñitos

y solo te dejan lágrimas y soledad.

Se llevan deseos y viviencias

recuerdos y felicidad.

No quieres que los barcos te olviden,

aunque sabes que no volverán.

Ves como salen de tu isla

dejando su estela atrás.

No puedes hacer nada

su partida nadie puede evitar.

Les gritas un “te amo”

pero no te quieren escuchar.

Van a aquellos puertos

de los que nunca voverán.

Los despides con la vista.

Se alejan en la mar.

 
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Publicado por en 15 mayo 2017 en Uncategorized

 

Unos recuerdos

Cuando se agolpan los recuerdos hay veces que los dejo pasar para que me muestren aquellos momentos que ya no se volverán a repetir. Entonces se acomodan por todas partes y toman, no ya mi mente, sino toda la habitanción, como fantasmas errabundos de otras dimensiones. En ellos veo lo que fui y hay veces que no me reconozco, de tan extraños que me son. Hay muchos bellos recuerdos que me enternecen y que me emocionan, pero los más extraños son los malos. Siguen estando por los rincones, pataleando, escupiéndome a la cara, diciéndome que ese sí era yo, aunque fuese un  yo lleno de tristeza y de impotencia. Entonces les digo que se callen, que no me digan lo que ya sé, que ese era yo, pero es un yo que ya no existe. Con esas palabras se apaciguan y se esconden, aunque no se desvanezcan nunca del todo, pero me dejan con los recuerdos agradables, con los que llenan de luz los corazones. Esos que sigues queriendo recordar, aunque también duela recordarlos.

A veces, cuando me quedo mucho tiempo rememorando el pasado, que, por otra parte, es lo único que se puede rememorar, también me invade una inmensa angustia. Porque los recuerdos me hacen ver el paso del tiempo como algo tan palpable y tan mortal que es como si un abismo se cerniese sobre mi. Entonces el pecho se me inunda de aire y parece que a mis pulmones no les cupiese ni un solo aliento más. No es el miedo a la muerte, pues no es algo que tema. Es más bien el miedo a no añadir mejores recuerdos a la colección que ya tengo. Como si lo que me quedase en esta vida fuese solo rutinario y anodino.

Los malos recuerdos entonces me abuchean desde sus sombras, se aprovechan de mi debilidad y mi silencio. Entonan horrísonos cánticos caóticos de los que no entiendo nada. Ese también fui yo. Fui, pero ya no soy. Aún así me angustia que sigan en mi, ahí, anidados. Siento un dolor sordo en el pecho. Los malos recuerdos me enervan la sangre. Me duelen las entrañas, los ojos me sangran, con esa sangre salada y translúcida. Creo que el corazón, si sigue ahí, esta parado o roto. No puedo respirar.

Me tumbo para que encuentren mi cadáver en reposo. Los recuerdos se desvanecerán con él. Ahora me doy cuenta de que eso es lo que más me duele de morir: que los recuerdos que tanto me costó coleccionar se pierdan como un suspiro en una tormenta.

 

 
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Publicado por en 26 abril 2017 en Uncategorized

 

Tormentosa soledad

Aún miro al horizonte

con la esperanza de que tu mirada

se cruce con la mía.

Aún miro la luna

sabiendo que tú miras

la misma luna que miro yo.

Aún recuerdo

pese a que tú no recuerdes

que teníamos los dos

los mismos recuerdos.

Aún me estremezco

cuando oigo nuestra canción

aunque tú ya oigas

la canción de otro.

Aún sonrío

con la desgana que da tu ausencia.

Aún lloro

con el amargor de tu silencio.

Aún vivo

y ya no sé por qué vivo.

 
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Publicado por en 5 abril 2017 en Uncategorized

 

Reseña de “Patriras y mentañas”

La literatura sigue su curso como todo buen río y así nos encontramos con una reseña literaria del libro Patriras y mentañas, escrito por un servidor, en el número cuarenta y cinco de la revista Narrativas. Hay que agradecer a Adela Gómez tal reseña con la que ha ahondado en nuestros texos y en su temática con una precisión de cirujano. Verdaderamente una lectora de esta categoría hace que las ganas de escribir renazcan en el alma de cualquier escritor.

Aquí os dejo el enlace para que descarguéis la susodicha revista:

http://www.revistanarrativas.com/

 
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Publicado por en 3 abril 2017 en Uncategorized

 
 
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